Una
vez conocí a un hombre… que cuando me sorprendía con uno de sus guiños hacía que cualquier problema hallara su solución.
Una
vez conocí a un hombre… que cuando me miraba con sus ojos sinceros y profundos hacía que quisiera ser mejor persona, la mejor versión de
mí misma.
Una
vez conocí a un hombre… que cuando me sonreía hasta el
día más nublado se tornaba en soleado.
Una
vez conocí a un hombre… que cuando me abrazaba sentía que
se fundían nuestras dos almas en una.
Una
vez conocí a un hombre… que cuando me hablaba, o me escuchaba, lo hacía de verdad, de frente y con los cinco sentidos.
Más
de una, de dos, y de tres veces me hubiera gustado tener un espejo que ponerle
delante de su rostro, para que pudiera ver lo que yo veía.
En
ese preciso momento se hubieran disipado todas sus dudas.
Una
vez lo conocí… y por eso me siento bendecida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario